Como casa de muñecas o cuentos de hadas es la presentación de esta casa Victoriana, y es que; con esos hermosos jardines a su alrededor, con decoración única y natural, se antoja permanecer como en un día de campo. Esta hermosa casa fue donada por Christy Walton para propósitos altruistas, ensenar a los adultos y niños a comer saludable, cultivando su propia comida y elaborando sus propios platillos de manera saludable. Desde su donación en el 2006, se han creado diversos programas de apoyo a la comunidad de National City principalmente, pero el objetivo es llegar a la región de San Diego-Baja California.
El centro es dirigido por Healy Vigderson, y en su staff se encuentra Claire Groebner como asistente de Desarrollo, y Diana Bergman como Directora de Programas, entre otros empleados igualmente valiosos.
Existe un grupo numeroso de voluntarios que al conocer el lugar, quieren depositar un granito de arena a la comunidad por lo que hay constante movimiento en el lugar, se ofrecen actividades en los diferentes jardines sobre ciencia y cocina. El proyecto se enfoca en alcanzar familias con problemas alimenticios. Se tienen programas permanentes donde los niños estudiantes de primaria de 3ro, 4to y 5to año respectivamente acuden 3 veces por año y participan en las diferentes actividades, con el objetivo de crear conciencia en ellos en su alimentación y por medio de la educación en cocina saludable y cultivo de productos orgánicos combatir la obesidad en el condado.
Entre los diversos talleres que se ofrecen se puede encontrar: Un día de campo, talleres de jardinería, clases de cocina, este último con mayor popularidad entre la gente, ya que los instructores que imparten las clases son Chef profesionales de la Ciudad de San Diego y reconocidos mundialmente, quienes aportan sus conocimientos con el único interés de compartir recetas y opciones saludables y deliciosas a quienes toman el curso, cada uno se especializa en un tema, y cada clase tiene un propósito especifico, como cocinar granos enteros, como hacer aderezos, cocinar con menos sal y azúcar utilizando sustitutos, agregar hiervas frescas a los platillos, y una de las clases favoritas: cocinar platillos tradicionales mexicanos de manera saludable, (incluye hacer tortillas de maíz a mano) así mismo, una nutrióloga que les enseña a comer (educa) con la característica que al termino de las clases, las participantes se gradúan en una pequeña ceremonia donde ellas mismas preparan platillos con los conocimientos adquiridos y lo más importante, alimentos saludables y orgánicos. El programa ha tenido tanto éxito, que hay que anotarse en una lista de espera con anticipación a un año. Las clases son personalizadas, el límite de participantes por curso es de 16 y actualmente está cursando la generación numero 8.

