«Las cosas buenas se cuentan poco, pero cuentan mucho” …Creo que así dice la frase del Presidente en los comerciales que nos están metiendo hasta en la sopa, para recordarnos que Enrique Peña Nieto cumple cuatro años gobernando a este país. ¿Realmente gobernando?
En el bombardeo del gobierno federal nos “presumen” los logros de nuestro Presidente, pero la realidad es que estamos peor que hace un año, más peor que hace dos y mucho, pero mucho peor que hace tres… Si a la verdad se apegara la autoridad, no habría mucho de qué hablar, a no ser de la situación lamentable que padecemos.
Vivimos en un México donde la violencia, el desempleo, la carestía de la vida, pero especialmente la corrupción, y de manera destacada la que se deriva o generan los políticos dentro de sus partidos y/o en el servicio público, tiene hasta el copete a la sociedad.
Somos testigos de muchas manifestaciones del hartazgo ciudadano, traducido en exigencias para que los funcionarios dejen de mentir; los medios masivos de comunicación de manipular información o de plano desinformar, y para que los funcionarios cumplan con sus obligaciones.
Alguien dijo que el país está “caliente” y tiene razón. Sí, la nación se está “calentando” y el futuro inmediato no luce muy halagüeño.
Toda proporción guardada, pero nos hace recordar aquel trágico año de 1968, donde la tensión social desembocó en protestas airadas, especialmente protagonizadas por universitarios, que culminaron en una de las páginas más negras de la historia moderna de México, cuando la represión gubernamental llenó de sangre joven las calles del centro de la capital de la república.
¿Este el país que queremos para nuestros hijos y nietos?
Las manifestaciones de inconformidad que hoy son evidentes, en particular a través de las redes sociales, son la consecuencia de años de abuso y mentira; de saqueo y corrupción; de falta de empleo y encarecimiento de la vida.
Son el fruto de la ambición desmedida de unos cuantos, los mismos que controlan la vida política y consecuentemente tienen el control de la economía nacional y son los causantes del rumbo errático que tiene esta nación.
Lo hemos cuestionado antes y lo volvemos a preguntar: ¿Cuántos son las personas que deciden o tienen el control de los partidos políticos? ¿Cuántos son los que deciden quienes son y serán nuestros los que nos gobiernen?
¿Cuántos los que convertidos en funcionarios o gente con mando en los partidos deciden el rumbo de la nación? ¿Son 10 por estado? ¿20? ¡Piénselo!
La realidad es que el poder político, económico y social lo detentan pocos, muy pocos, comparados con las decenas de millones de mexicanos que tenemos que padecerlos.
¿Por qué estamos en medio de una “guerra” cuyo final cada día se ve más lejano? ¿Por qué si somos ricos en petróleo tenemos que sufrir un mes y el otro también el aumento en los precios de los combustibles, y además la cascada de aumentos que se deriva en todo producto y mercancía de consumo básico?
¿Por qué no podemos ver un noticiero en la televisión, escucharlo en la radio o leerlo en la prensa escrita, sin desconfiar de lo que nos dicen?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
De continuar como están nuestras autoridades; de mantenerse el irracional saqueo y la dañina corrupción… ¡Dios nos agarre confesados!

