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¡Industria de la Maquila!

Pareciera que algo bueno está pasando en Baja California, en particular en Tijuana. Ya es común ver letreros solicitando personal, particularmente en las empresas de la maquila, lo que hasta hace unos meses era impensable, considerando la situación económica en que nos ha puesto el gobierno federal.

Pareciera que algo bueno está pasando en Baja California, en particular en Tijuana. Ya es común ver letreros solicitando personal, particularmente en las empresas de la maquila, lo que hasta hace unos meses era impensable, considerando la situación económica en que nos ha puesto el gobierno federal.

En este contexto, es importante que esas mismas autoridades, en comunión con las del gobierno municipal y estatal, no escatimen esfuerzos para lograr que nuestro estado regrese a lo que no hace mucho fue: uno de los principales centros del empleo en México.

Es necesario, urge hacer algo y hacerlo ya, para reconfigurar la operación de la industria maquiladora, regresándola a su objetivo de origen y reponiendo las ventajas que alentaron a estas empresas a establecerse en nuestra patria.
En un principio la industria de la maquila significó contar con tecnología de punta y para operarla, necesariamente las empresas extranjeras tuvieron que capacitar y preparar a técnicos y personal mexicano.

Fue en aquella época, -décadas de los 80s y 90s- cuando alcanzó su mejor nivel esta industria que convirtió a Baja California en uno de los estados con más alto ingreso de la república, amén de que ubicarlo como uno de los que menos desempleo presentaba. En aquel momento el principal problema de las maquiladoras era la rotación de personal, fenómeno que se daba precisamente por la gran oferta de mano de obra que se tenía en la zona, y que permitía a los trabajadores, una vez capacitados, buscar mejores opciones, incluyendo mejores salarios.

Pero aquel “paraíso” se fue descomponiendo y con el paso de los años, lo que era impensable se convirtió en realidad: pérdida acelerada de fuentes de empleo.

Todavía vivimos una realidad que lastima, porque de ser el estado con mejores alternativas de trabajo y los mejores sueldos de la región, ahora somos, como gran parte de México, una entidad mínimos.

Sí, un estado en el que no sólo se ha dejado de capacitar a los trabajadores, sino que la mayoría de industrias importantes emigraron, disminuyeron drásticamente su plantilla de trabajadores, o de plano han simplificado su trabajo, al grado que sus obreros no requieren de preparación alguna y por ello tampoco tienen derecho a la capacitación, antes tan socorrida en Baja California.

Ahora y con lo que parece ser un repunte en el empleo, se antoja una reforma laboral (no como la que se hizo) que dé paso a leyes locales que sean acordes con la realidad, hablando de las necesidades y circunstancias de cada región de México, pero…

¿Qué vemos? Que lejos de hacer lo que se menciona, el gobierno federal, con su reforma hacendaria, le está pegando más que duro a la población y de paso justamente a la industria de la maquila. ¡Así como pues!

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