Pareciera el título de alguna novela o película de ciencia ficción, pero no, no lo es, es la realidad de los tijuanenses que vivimos durante los últimos meses, tal vez años.
Existe un punto de no entendimiento entre los gobiernos y la ciudadanía, los primeros al sentirse poderosos y dueños absolutos de la verdad y de la razón sin recordar el principio constitucional de que el poder emana del pueblo para el pueblo.
El acicate que ha encontrado la ciudadanía para hacer entender a sus gobiernos de cuan molestos están con las acciones o programas de sus gobiernos lo es el poder que ejerce en los procesos electorales.
Si bien, con un marcado ausentismo en promedio del 70 por ciento, ese 30 que acude a las urnas, se ha significado como el balance social, no importando que dentro de este porcentaje se encuentren las fuerzas clientelares de los partidos, que por sí solas no alcanzas a determinar el sentido de las elecciones.
Durante la actual administración del Dr. Jorge Astiazaran se ha vivido un Gobierno Municipal minimizado por su propia inercia, un gobierno pobre en ideas, muy lejos de las expectativas, en la recta final que ha decepcionado a los ciudadanos de Tijuana, un Gobierno que llegó al segundo informe de gobierno en 2015 teniendo como eje del mismo el tema de las luminarias, esto ante la posibilidad de informar acciones de gobierno. Recordemos que la Ruta Troncal fue un proyecto autorizado en la pasada administración que dejo los fondos y los proyectos y que a la actual administración le toco ejecutar, al principio contra su voluntad. Astiazaran planteo un programa de luminarias para la ciudad por 2 mil millones de pesos, 300 millones más de lo que costo la obra del PIRE ejecutada por el gobierno de Jorge Ramos, así de “largos” resultaron en esta administración, afortunadamente el Congreso del Estado no autorizó al Ayuntamiento de Tijuana el proyecto de endeudamiento solicitado.
Al sufrir el PRI una de las derrotas más el pasado 5 de junio, se entiende un repudio de parte de los electores al gobierno de Jorge Astiazaran. Qué pena debe sentir el galeno al no poder entregar la administración municipal a un Alcalde de su partido como Carlos Bustamante le entrego al propio Astiazaran, pena debe sentir por los pésimos resultados.
En los efectos de la “cruda” realidad, el gobierno municipal aparece acorralado por sus propias redes de corrupción expuestas y reiteradas por el líder de taxis amarillos Oscar Rafael Morales en su enfrentamiento contra la empresa Uber.
Tema desgraciado para la administración municipal que ante el reclamo popular y la evidente denuncia de Oscar Morales, se ven obligados y doblegados para reconocer mediante Sesión de Cabildo la incorporación de nuevos e innovadores servicios de prestación de servicios entre particulares por medio de aplicaciones electrónicas, es decir, mediante este nuevo esquema municipal se facilita y autoriza la operación del servicio de Uber y empresas similares.
¿Qué les costaba? NADA. Solo atender la petición ciudadana, lástima para el PRI que sacaron la sombrilla después de que paso la tormentosa elección. Están que dan pena y lastima.

